FICHA PERSONAL
Él: Jesús Sanz tiene 28 años y trabaja como delineante en la capital alavesa.

Ella: Iratxe Martínez tiene 27 años y trabaja de consultora en una oficina.

Fecha de la boda: 10 de junio de 2006 en la parroquia de El Pilar de Vitoria.

Se conocieron hace ocho años en una larga noche de juerga vitoriana y el próximo 10 de junio se jurarán amor eterno en la parroquia de El Pilar. Iratxe Orrasco, de 27 años, y Jesús Sanz, de 28, esperan su gran día con todos los detalles controlados, menos los nervios.

Iratxe: Aunque no somos practicantes ni excesivamente religiosos consideramos que el sacramento del matrimonio era la mejor manera de reflejar el amor que sentimos. No es cuestión de que sea más bonito o más feo.

Jesús: Barajamos también la opción de la ceremonia civil, pero decidimos que queríamos casarnos por la Iglesia por la importancia que le damos al paso que vamos a dar.

Desde el primer momento, Iratxe y Jesús tenían muy clara su opción, pero también entienden que cada vez más gente se decante por el matrimonio civil.

Iratxe: La sociedad en general está más alejada de la Iglesia. Estoy convencida de que mucha gente, incluso, no la habrá pisado desde que hizo la Primera Comunión. En un momento así tampoco es una obligación acercarse a ella.

Jesús: Estoy de acuerdo. Además, casarse tampoco es un requisito imprescindible para que la gente se quiera. Todas las opciones son igual de respetables.

Lo dice una pareja que ha hecho las cosas a la antigua usanza. Iratxe saldrá de casa vestida de novia. El color y el corte son secreto. Manda la tradición. Su destino, un hogar amueblado hasta el último tapete.

Jesús: Compramos el piso hace dos años y terminamos con la reforma el pasado, pero hemos esperado a acabar de decorarlo. Entre una cosa y otra, nos hemos plantado a un mes de la boda.

Jesús: De esta manera hemos podido ir ahorrando para llegar más desahogados. Y claro, hay que agradecer que nuestros padres nos hayan echado una mano y nos hayan aguantado en casa.

Cuando se les pregunta por las razones que llevan a dos jóvenes que no han cumplido siquiera la treintena a dar este paso, Iratxe se adelanta a su futuro esposo con una explicación rotunda.

Iratxe: Quererse y estar seguros los dos. Con eso basta.

A menos de un mes vista del «gran día» Jesús e Iratxe ya lo tienen todo «casi, casi» listo. Pero los nervios están a flor de piel.

Iratxe: Ya sólo falta, por fin, la confirmación de los invitados. Nos daremos el sí quiero en la parroquia de El Pilar, la del barrio de Jesús.

Jesús: No nos apetecía ponernos a buscar y sabíamos que allí no íbamos a tener problemas. Lo importante es el hecho, no el lugar.

El Correo