Matrimonio civil, «La Iglesia se ha quedado obsoleta»

FICHA PERSONAL
Él: José Antonio Silva tiene 34 años y trabaja en La Bilbaína.

Ella: Amaia Mayor tiene 32 años y es enfermera.

Fecha de la boda: el próximo 10 de junio en el Ayuntamiento de Arrigorriaga.

Un secreto: Sus padres hubieran preferido una ceremonia religiosa.

José Antonio Silva y Amaia Mayor se convertirán en marido y mujer el próximo 10 de junio tras ocho años de noviazgo y cuatro de convivencia. Durante un viaje a Italia, en marzo de 2005, él creyó que era el momento perfecto y se lo pidió; ella, «sorprendida, pero no del todo» -reconoce que intuía algo-, aceptó encantada. Hablaron y decidieron casarse por lo civil, en el Ayuntamiento de Arrigorriaga, su lugar de residencia; renunciaron a la ceremonia eclesiástica porque no comulgan con la «doctrina de la Iglesia católica».

Amaia: He sido educada en el cristianismo, he ido al colegio de monjas y creo, pero no estoy de acuerdo con la Iglesia en muchos temas. ¿En cuáles? La anticoncepción, el aborto, los matrimonios homosexuales… Y tampoco quiero hacer el cursillo prematrimonial porque no creo que la Iglesia tenga que explicarme lo que tengo y lo que no tengo que hacer.

José Antonio: Estoy totalmente de acuerdo. La verdad es que no comparto lo que dice la Iglesia, una institución que se ha quedado desfasada, obsoleta. En el fondo, no es más que una gran empresa.

José Antonio tiene 34 años y trabaja en La Bilbaína. Su futura esposa, de 32, es enfermera. Los dos opinan que la gente se casa cada vez menos porque piensa que «puede cambiar la pareja» y confiesan que a sus familias les hubiera gustado una boda religiosa. Sin embargo, la decisión ya está tomada: nada de curas.

Amaia: Mucha gente se comporta de forma diferente después de dar el ‘sí quiero’. Una vez casados, piensan que ya tienen más poder sobre su mujer o sobre su marido. Se empiezan a hacer cosas que antes no existían y que, con el tiempo, deterioran la pareja.

José Antonio: Yo creo que lo de casarse no debe cambiar nada. Es un compromiso que haces ante tu gente. Además, si no hay matrimonio parece que no te toman en serio; eso, por lo menos, ocurrió con mi familia. El comentario era: «Sí, son novios, están juntos, pero vete tú a saber, cualquier día nos viene a casa con las maletas».

Amaia: A mi madre le hubiera gustado que nos hubiéramos ido de casa casados. Ah, ¿y por la Iglesia! Más que nada porque piensan que es más bonito.

José Antonio: Igual que mis padres. El hecho de convivir antes de… no les hizo mucha gracia. Ellos se imaginaban un proceso tradicional: noviazgo, luego el matrimonio y después la casa. No les cuadraba porque era todo distinto de como lo hicieron ellos. ¿Si vamos a tener niños? Sí, esa es nuestra intención, y eso sí que nos cambiará la vida para siempre.

El Correo