PLEGARIA POR LA COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO

Señor Jesús, tu eres el comunicador por excelencia.  Como Dios que eres te hiciste hombre sólo para  que la humanidad te conociera, para padecer como nosotros  las adversidades del mundo, las contradicciones  e incomprensión de los hombres. Aún así, Dios bueno, no renunciaste a esa condición sino que creciste como un niño cualquiera, recorriste los caminos polvorientos de Nazareth para   inundarlos con tu alegría y con tu esperanza. Cuando te hiciste hombre iniciaste el anuncio del Reino. Miles de personas fueron testigos oculares de lo que decías y de los milagros que obraste. Hoy esta tarea tuya Señor continúa en manos de  nuestra Iglesia y de manera particular  en nuestras manos, porque somos parte de esa iglesia que tu creaste.

Te pedimos señor que nos hagas unos buenos comunicadores de tu verdad y de tu palabra. Que además de comunicar, seamos capaces de escuchar, como tu escuchaste, seamos capaces de servir como tu serviste. Principalmente a nuestros seres queridos y a nuestro pareja. Tú, quien conoces todo de nosotros,  también conocías desde antes a  esta persona con la que hoy comparto la vida. Te pido buen Jesús que le bendigas  y si hay alguna situación que nos separa ayúdanos a mejorar y a  superar cualquier resentimiento, cualquier duda, cualquier odio o rechazos. La elegí como pareja,  y estoy  dispuesto a entregarlo todo sólo porque le amo, sólo porque creo en que es posible  conformar con esta persona una familia sin odios, sin resentimientos una familia en la que tu seas el centro Señor.

De la misma manera, bendice a nuestros hijos frutos del amor que nos prometimos un día y  que con tu ayuda vamos a recuperar, vamos a fortalecer  y vamos a ganar. Quiero poner en tus  manos todas las palabras que nos pronunciaremos hacia el futuro, y si en algún momento voy a ofenderle con algo que puedas decir, dame control de mi lengua y de mis emociones para abstenerme de ello Señor. Si mis palabras han ocasionado algún resentimiento, te pido que vengas a sanar sus heridas, y mí, Señor, dame la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y de ayudar a sanar las heridas.  Quiero ser mejor persona, quiero ser mejor creyente, quiero ser mejor miembro de esta familia  que  Tú me has regalado. Ayúdame  para que cada día de lo mejor de mí por este hogar, que sea instrumento de amor, de reconciliación y de unidad, aún en los momentos de mayores  dificultades. Que en toda Señor, pueda darte la Gloría y que te reconozca como mi Dios.  Todo esto te lo pido a ti Señor, que eres mi Dios y me amas.