Jesús recorría todas las ciudades y aldeas,
enseñando en sus sinagogas, proclamando
el evangelio del reino y curando toda
enfermedad y toda dolencia.
36 Al ver a las muchedumbres, se
compadecía de ellas, porque estaban extenuadas
y abandonadas, «como ovejas
que no tienen pastor». 37 Entonces dice
a sus discípulos: «La mies es abundante,
pero los trabajadores son pocos;
38 rogad, pues, al Señor de la mies que
mande trabajadores a su mies».
32: Mt 12,22-24; Lc 11,14s | 35: Mt 4,23 | 36:
Mc 6,34 | 37: Lc 10,2; Jn 4,35-38.