La educación de los hijos

LA EDUCACIÓN DE LOS HIJOS

Introducción

Probablemente este tema os resultara un poco lejano. Inmersos como estáis en la preparación de vuestra boda los hijos lo veis como algo que llegará pero que pertenece a otra etapa.

Sin embargo para ser padres también hay que prepararse. Hoy en día que se dedica tanto tiempo para capacitarse para cualquier trabajo, todavía no hemos aprendido que el trabajo más importante, el de ser padres, requiere una preparación.

La mayoría de las veces nos damos cuenta de ello cuando tenemos un niño en brazos y hay que empezar a aprender que hacer con él, o cuando ya es un poco más mayor y no sabemos cómo actuar ante un comportamiento determinado.

El principal problema que existe hoy en día en la educación de los hijos, es la falta de acuerdo entre la actuación de los padres. Por eso es importante que desde novios habléis sobre como queréis que sea la educación de vuestros hijos para poder tener los mismos criterios.

 

Los hijos: un don

            Escuchamos a menudo en los medios de comunicación y en los debates que ser madre o padre es un “derecho”, la realidad es que un hijo no es un derecho de los padres, es un don de Dios y como tal lo tenemos que acoger.

Los hijos son fruto del amor de los padres, entran dentro del plan que Dios tiene para nosotros. Los padres no somos “dueños” de nuestros hijos, somos “colaboradores”. Nuestra misión educativa como padres consistirá en favorecer que los hijos desarrollen todos los aspectos positivos de su personalidad, potenciar todas sus capacidades y enseñarles a usar bien su libertad y a que sean responsables de sus actos.

 

Educar

Nunca ha sido fácil educar pero hoy en día parece que es un poco más complicado porque la sociedad que nos rodea no nos ayuda. La falta de tiempo, los modelos que nos presentan los medios de comunicación, los valores que nos presenta la sociedad como buenos y que no están en concordancia con los valores cristianos, parece que hacen la labor de educar más difícil.

A educar se empieza desde el embarazo. Lo que hace la madre, lo que siente, lo que oye etc. Están influyendo y creando la base de su personalidad.

Los ocho primeros años de la vida de un niño/a son muy importantes para cómo va a ser después su adolescencia y su juventud. En ellos se inculcan, o se deben inculcar, los valores importantes: orden, trabajo, sinceridad, generosidad, fe, alegría… que después cuando crezcan, serán virtudes.

En la educación de los hijos son imprescindibles dos cosas: la presencia activa del padre y de la madre. Esta presencia proporciona en los hijos seguridad afectiva y el desarrollo de la propia identidad. Y el acuerdo entre padre y madre sobre los valores que se van a inculcar y los criterios que se van a seguir.

¿Qué es necesario para educar bien? Vamos a ver algunos aspectos importantes:

La educación personalizada. “Hemos educado a todos igual y cada uno ha salido distinto”. Nunca se educa a todos igual; se les transmite los mismos valores y se les enseña las mismas cosas, pero las circunstancias en que se hacen son distintas para cada hijo. A cada hijo hay que tratarlo de forma diferente, de acuerdo a su forma de ser.

Todos necesitan lo mismo: sentirse queridos y aceptados. Estimulados para desarrollar sus capacidades y estar rodeados de ambiente positivo, los hijos deben ver que sus padres están orgullosos de ellos, no por lo que hacen, si no por lo que son.

Educar con autoridad. Autoridad que está al servicio de los hijos, no autoritarismo.

La autoridad es el camino que les ofrecemos a los hijos para que aprendan a buscar el bien y la verdad.

El niño/a necesita sentir que sus padres están pendientes de él/ella y que cuando le permiten hacer algo es porque tiene ningún peligro. Esto le anima a explorar, a probar nuevas situaciones y a crecer física, psíquica y espiritualmente.

Educar con coherencia. “No hagas lo que digo, haz lo que hago”.

El primer ejemplo para los hijos son los padres. Son el espejo en que se miran y al que imitan. Por esta razón la coherencia es, no sólo necesaria si no esencial.

Todo aquello que vamos a inculcar a nuestros hijos lo tenemos que vivir para que ellos lo quieran asumir. Si queremos que sean generosos, nosotros tendremos que vivir la generosidad. Si es importante para nosotros la sinceridad, tendremos que ser sinceros siempre…

Ya que vosotros sois cristianos, habéis elegido casaros por la Iglesia y os vais a comprometer ante Dios a educar a vuestros hijos en la fe católica, tenéis que saber que la fe se transmite con el ejemplo y que se empieza desde que son muy pequeños, rezando con ellos aunque no entiendan lo que dicen; asistiendo a Misa con ellos aunque molesten… pero sobre todo, teniendo presente a Dios en nuestra vida.