La comunicación

Me parecía haberme puesto a la escucha esta tarde, mientras me contabas tu difícil jornada. Estaba muy ocupada, es cierto, quitando la mesa, incluso me preguntaba si conseguiría poner la lavadora y tender la ropa antes de irme a dormir y, al mismo tiempo, tomaba nota mentalmente de dos o tres cosas que tendría que hacer mañana. Pero afirmaba mientras hablabas, y te miraba a los ojos e intercalaba tus frases con expresiones de comprensión y de disgusto.
No sé por qué en un momento dado te detuviste, me miraste a los ojos y me dijiste: “Pero, ¿me estás escuchando?”. ¿Qué más podía hacer?
La comunicación entre dos personas pasa sólo en un porcentaje mínimo por medio de las palabras; y sin embargo, solemos dar importancia solamente a las palabras.
Pero existen otros dos niveles de comunicación: el “no verbal”, es decir, las actitudes del cuerpo, los gestos, la mirada, y la comunicación afectiva, o sea, lo que de verdad quisiéramos decir y que puede ser percibido por el otro mediante una escucha interior. Cuando la comunicación se basa sólo en las palabras, no hay verdadera escucha.
El esfuerzo consiste en liberarnos de nuestros esfuerzos mentales, de nuestros prejuicios y preguntarnos: ¿Qué me está diciendo efectivamente mi mujer? ¿qué me está diciendo efectivamente mi marido? Entonces es cuando llega la respuesta adecuada.
Cuando hablo de las cosas y no expreso mis sentimientos y mi estado de ánimo, no estoy en comunicación auténtica contigo. Cuando tú me comunicas tus sentimientos y yo no estoy en escucha verdadera, no capto tus necesidades, no estoy comunicando contigo.
Con frecuencia, nosotros dos charlamos de esto y de lo otro, hablamos, informamos, conversamos, creyendo tener un buen diálogo, pero el diálogo auténtico tiene lugar cuando uno comunica el propio estado de ánimo y las propias emociones, pone al desnudo las propias debilidades y el otro escucha desde dentro, no se detiene en las palabras sino que recibe la parte emocional n prejuicio. Entonces el verbo “comunicar” se usa correctamente en la pareja y con Dios.
REFLEXIONEMOS JUNTOS:
– A veces ocurre que no nos entendemos o discutimos: ¿Qué camino eliges para volver a establecer la comunicación?
– Cuando se dialoga, se habla de un tema y se expresan los propios sentimientos y emociones: ¿a qué das mayor importancia a las informaciones que se comunican o a las emociones y a los sentimientos que se manifiestan?
– ¿Qué aspecto de mi persona quiero darte a conocer mejor?

Capitulo LA COMUNICACIÓN del libro “Aprender a vivir junto a ti” (Giovanna Fumagalli y Davide Biollo). Ed. Paulinas 2014