Tarde te amé Belleza infinita
tarde te amé, tarde te amé,
Belleza siempre antigua y siempre nueva.
Y supe Señor que estabas en mi alma y yo estaba fuera.

Así te buscaba, mirando la belleza de lo creado.
Señor, Tú me llamaste, tu voz a mi llegó, curando mi sordera.
Con tu luz brillaste, cambiando mi ceguera en un resplandor.
Tú estabas conmigo, más yo buscaba fuera y no te encontraba.

Era un prisionero de tus criaturas lejos de ti.
Hasta mí ha llegado aroma de tu gracia, por fin respiré.
Señor, yo te he gustado, siento hambre y sed, ansío tu paz